
Durante los meses de bajas temperaturas, los medidores de agua están expuestos a riesgos que pueden afectar tanto su funcionamiento como el suministro del servicio. El frío intenso puede provocar la congelación de las tuberías y del propio medidor, generando interrupciones en el flujo de agua y posibles daños que requieren reparaciones costosas.
¿Por qué protegerlo?
- Evita cortes de agua: un medidor congelado impide el paso normal del suministro.
- Previene daños materiales: la expansión del hielo puede romper piezas internas.
- Cuida el servicio comunitario: mantener los equipos en buen estado asegura continuidad para todos.
Cuidando juntos nuestros medidores, aseguramos el servicio para todos.


